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Bailó, provocó y se fue noqueado: el argentino Braian Argüello silenció al invicto panameño Bonilla en la FAB

Bailó, provocó y se fue noqueado: el argentino Braian Argüello silenció al invicto panameño Bonilla en la FAB

El estadio de la Federación Argentina de Boxeo fue testigo de una noche que mezcló drama, vértigo y una cuota de show que rápidamente se viralizó. Braian Argüello, púgil nacido en Buenos Aires, se impuso por nocaut técnico en el sexto asalto al panameño Maximiliano Bonilla, en un combate de peso pluma que tuvo todos los condimentos: caídas de un lado y del otro, un gesto provocador que dio la vuelta al mundo y un cierre a pura potencia del local.

El arranque fue todo del argentino. Argüello impuso condiciones en los dos primeros rounds y mandó a la lona al panameño en dos oportunidades, mostrando una superioridad que parecía encaminar la pelea hacia un trámite accesible. Sin embargo, el panorama cambió de golpe en el tercer asalto: Bonilla, conocido como The Hammer, conectó un golpe categórico que envió a la lona a su rival. Y ahí llegó el momento que encendió las redes: mientras el árbitro hacía la cuenta de protección, el panameño se puso a bailar frente a la cara de Argüello antes de volver a su rincón. La imagen generó el repudio del relator de la transmisión, que marcó el gesto como un exceso innecesario y alejado de la caballerosidad deportiva.

Lejos de quebrarse, el argentino se plantó. En diálogo con Radio Vorterix de Bahía Blanca, Argüello contó cómo vivió ese pasaje: "Estaba sentido. No sé en qué momento me pegó porque revoleaba manos para todos lados y cuando entró esa mano me mareé un poco. Justo entró la zurda en punta y se me aflojaron las piernas. Fue como un cosquilleo, como un despertar. Miré a mi rincón y me dijeron que me moviera porque podía entrar una mano en punta. Me planté, apreté los dientes y a dar espectáculo". Sobre el baile de su rival, fue sincero: "No lo vi, sinceramente. En ese momento fue un mareo y tratar de levantarme. Lo tenía enfrente mío, pero después me di cuenta".

A partir de ese quiebre, el combate se sostuvo con intercambios intensos hasta que, en el sexto asalto, Bonilla mostró signos claros de agotamiento. Argüello olió la sangre y lo derribó nuevamente con una serie de golpes de los que el panameño ya no pudo recuperarse. El árbitro completó la cuenta de diez segundos y decretó el nocaut a favor del argentino, que cerró la noche con un récord de 12 victorias y 7 derrotas, seis de ellas antes del límite.

El contraste de historiales le pone aún más mérito a la victoria. Bonilla, de 28 años, llegaba invicto tras diez victorias, todas por la vía rápida, y con una reputación de pegador temible en Panamá gracias a su potente mano izquierda. Era, además, su debut internacional, y buscaba mantener ese registro demoledor fuera de su país. Del otro lado, Argüello, de 29 años, acumulaba 11 triunfos y 7 caídas, pero con una carta de presentación que lo acompañó siempre: nunca había sido noqueado como profesional.

Para el argentino, esta victoria se suma a un año que viene siendo bisagra. El pasado 31 de mayo se había consagrado campeón Fedelatin superpluma de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB) tras vencer a su compatriota Neri Romero, curiosamente también por KOT en el sexto round. En aquella entrevista, Argüello había contado que con el dinero de esa pelea pudo comprarse una moto para trabajar como chofer de aplicación. "Lo hago para cubrir mis gastos, pero no quiero salir mucho porque es peligroso hoy en día. Salgo por mi zona para ganar una moneda y cargar el tanque y tener algo también. Eso me alivia un poco. En esta pelea se sumaron un par de sponsors que me ayudaron. En la preparación, que tenés que alimentarte y descansar, no tenía para comprar el mapple y me dieron una mano", había reconocido. Y cerró con una frase que pinta su realidad: "Todavía no tengo promotor. Esperemos que tengamos alguno o que salga alguna pelea afuera. Estamos trabajando para eso, venimos bien con eso, pero ponen peleas duras".

Con este triunfo ante un invicto y en un escenario que le es propio, Argüello no solo se sacó de encima la presión de una caída incómoda, sino que mandó un mensaje claro a la categoría: está para pelear con los duros y, si alguien se distrae con bailes, él responde con los puños. El boxeo argentino de las divisiones chicas suma un nombre que, con esfuerzo y sin demasiados reflectores, empieza a hacerse escuchar.